Últimas entradas
Aula de Universidad
¿Están las Facultades de Derecho enseñando a reflexionar a sus alumnos o están ellos aprendiendo esencialmente a repetir sin enjuiciar? ¿Es la clase magistral tradicional la mejor manera de enseñar el Derecho? ¿Salen los estudiantes preparados para sobreponerse al fracaso? ¿Cómo se enseña Derecho en la Universidad española? ¿Qué futuro les depara a los jóvenes españoles que han cursado el Grado de Derecho en el marco del Plan Bolonia? ¿Cuáles son los rasgos distintivos de la educación jurídica en el mundo hispanohablante?
En un interesante artículo titulado “10 Lessons You Weren´t Taught in Law School” se afirma que las universidades (si bien se habla de las universidades norteamericanas lo que se dice allí vale, en alguna medida, para las universidades españolas) están errando en el modo de preparación de los futuros abogados. ¿Por qué? Se concluye en el artículo que las universidades únicamente están haciendo un buen trabajo de preparación del estudiante respecto a “pensar como un abogado”, es decir, se entrena a los alumnos en la detección de problemas jurídicos, se les enseña a investigar en Derecho y a redactar documentos legales, así como a argumentar jurídicamente. Pero, hay muchos otras destrezas fundamentales que la universidad no enseña.
En opinión de Ricardo Oliva León, tradicionalmente, se ha medido al buen abogado por su habilidad analítica, atención a los detalles, razonamiento lógico, persuasión, buen criterio, y capacidad de hablar y escribir bien. Sin embargo, actualmente, tales habilidades ya no son suficientes para ejercer la abogacía de modo competente, eficaz y competitivo. Los tiempos actuales exigen nuevas actitudes y aptitudes, tales como, la capacidad de trabajar colaborativamente en entornos laborales multidisciplinarios, inteligencia emocional, dotes de administrador financiero, gestión y planificación adecuada de proyectos, capacidad de gestión óptima del tiempo, afinidad tecnológica y resiliencia.
Precisamente, sobre estas cuestiones, en “Hablan los Expertos” de Juristas con Futuro les presentamos la reciente entrevista que hemos realizado a la profesora universitaria, catedrática (acreditada) de Derecho civil de la Universidad Complutense de Madrid, Matilde Cuena.  Ricardo Oliva León y Carlos Pastor Sempere han sido los encargados de elaborar las preguntas y realizar la entrevista a Matilde.
Matilde Cuena, sin complejos ni tapujos, explica con claridad qué está pasando hoy en día la universidad española en lo referente a la preparación adecuada de los estudiantes de Derecho. Se moja y, con honestidad, habla sobre la configuración del actual Grado de Derecho, de los beneficios del programa Erasmus para los estudiantes de la Facultad de Derecho, y de la calidad docente de los profesores, entre otros aspectos relevantes.
A la espera de tus comentarios, es un placer para nosotros presentarte los puntos de vista de Matilde, expresados en la siguiente entrevista que publicamos a continuación:
Matilde Cuena
Matilde Cuena

Doctora en Derecho por la Universidad Pontificia Comillas. Profesora de Derecho Civil (acreditada como catedrática) en la Universidad Complutense de Madrid donde imparte docencia en el Grado en Derecho y en el Máster de Derecho Privado. Es además profesora en el Máster de Insolvencia Empresarial en la Universidad San Pablo-Ceu. Investigadora principal de varios proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad. Experta en Derecho de familia y Derecho concursal. Es coeditora del blog ¿Hay Derecho?, miembro del consejo de redacción del Anuario de Derecho Concursal, y miembro del consejo científico de la Revista de Derecho Civil.

1.- ¿Se considera usted una defensora o, por el contrario, una detractora de las últimas reformas educativas que han afectado a la universidad española? ¿Por qué?

Soy defensora de la filosofía que inspira las últimas reformas educativas pero soy detractora de la implementación que de las mismas se ha llevado a cabo. El plan Bolonia exige que los alumnos adopten una posición más activa y eso no me parece mal. El problema es cómo se ha materializado ese cambio en algunas carreras, como es el caso de la de Derecho. El mundo jurídico es cada vez más complejo fruto de la actuación de un legislador que legisla mucho y mal. La reducción de años de los grados y la carga lectiva se compadece mal con esta realidad. En la actualidad, los planes de estudios han comprimido la materia en exceso y el alumno es incapaz de asimilar de forma correcta la complejidad de la disciplina.

Para favorecer la formación práctica del alumno no era necesario este cambio. Éramos muchos los que ya la ofrecíamos en la licenciatura. Lo que no me cabe duda es que la formación práctica requiere de forma inexcusable una base teórica sólida.

Por otro lado, la especialización que se pretende con el máster (de pago) sólo es razonable y fructífera si el alumno tiene una buena base, algo que creo no proporciona el grado.

2.- ¿Qué opina del nivel de formación de los nuevos estudiantes que se han formado en el sistema de “grado”? ¿Cree que están en ventaja o, en desventaja, respecto a los licenciados? ¿Por qué?

Yo creo que al menos cuando de estudiantes de Derecho se trata, la formación que reciben es claramente peor y están en desventaja respecto de los licenciados. Y ello porque, como he dicho, se les pretende dar la misma cantidad de información que a los alumnos de licenciatura en menos tiempo, de forma comprimida. Se les da “pildoritas” de Derecho, nociones básicas, sin que se pueda profundizar de manera adecuada. Yo creo que el profesor debe entrar en los problemas que plantea la disciplina y no quedarse en la superficie y es difícil hacerlo cuando se tiene que impartir una materia que en sí misma es amplia, en poco tiempo.

Por otro lado, el alumno en España no viene adecuadamente preparado del Bachillerato donde la metodología utilizada dista mucho de la que se le exige en la universidad. Vienen acostumbrados a coger apuntes, a utilizar poco los libros y a que se lo de todo hecho. No se puede cambiar la universidad sin introducir modificaciones en la Educación Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato.

3.- ¿Cree que se ha logrado la ansiada y promulgada “movilidad” de los estudiantes con la introducción del “Plan Bolonia”?

Lo que hay que ver es cuántos estudiantes extranjeros vienen a las universidades españolas. Insisto en que el nivel de preparación con el que los alumnos españoles llegan a la universidad es muy diferente al que tienen alumnos extranjeros. Esto tiene que cambiar si queremos que la movilidad sea real.

4.- ¿Aprecia como bueno y deseable que los estudiantes de las Facultades de Derecho españolas realicen el programa Erasmus en Europa, o programas equivalentes en América Latina, Asia o los Estados Unidos de América, si tenemos en cuenta que la normativa jurídica de cada país es diferente?

Yo soy partidaria de la internacionalización y que tanto profesores como alumnos desarrollen actividades en universidades extranjeras. El programa Erasmus es potencialmente bueno en sí mismo y supone una buena experiencia personal, pero el problema es que no se convalidan todas las asignaturas (precisamente por la diferente normativa jurídica de cada país) y muchas veces corta el ritmo del alumno.

Tras años teniendo alumnos de Erasmus (sólo he aprobado a uno) y visto muchos alumnos míos que se han marchado fuera, creo que el sistema se ha adulterado. La formación que reciben es muy diferente en función del país al que vayan y la verdad es que los profesores no parecen exigir lo mismo a los alumnos de Erasmus que a los del propio país. Se baja el listón y al final no es más que turismo académico, positivo en otras áreas, pero no precisamente en la académica.

Creo que es preferible que los alumnos salgan una vez terminado el grado.

5.- ¿Qué expectativas tenía usted sobre el mundo del Derecho cuando terminó la carrera? ¿Ha terminado trabajando en lo que esperaba?

Yo siempre tuve vocación docente. Quizá pudo influir que crecí con las universidad cerca, dado que también mi padre era profesor. Me gusta lo que hago y me siento una privilegiada por ello. Son necesarios muchos cambios en la sociedad y la mejor manera de lograrles es promoviéndolos desde el ámbito educativo. Esta idea me motiva bastante.

6.- ¿Tiene alguna anécdota sobre su trabajo o estudios que pueda enseñar algo a nuestros lectores, esencialmente, estudiantes y abogados jóvenes?

Muchas veces me piden en despachos profesionales o empresas que les recomiende alumnos. En una ocasión me pidieron expresamente que no sugiriera sin más al más empollón de la clase. Preferían a alguien con peor expediente siempre que tuviera otras cualidades: capacidad de trabajar en grupo, educación, ser participativo y facilidad para relacionarse con los demás. Hay habilidades que no se enseñan en la universidad y que son extraordinariamente importantes. Muchas veces he visto cómo han triunfado alumnos poco brillantes académicamente hablando, pero muy espabilados en otras áreas. Personas luchadoras, afables, con buena disposición al trabajo y con habilidades sociales.

Por otro lado, no hay que olvidar que un abogado tiene que ser consciente de la responsabilidad que tiene. En algún caso me han llegado asuntos en los que ha habido negligencia profesional grave que ha arruinado la vida del cliente. Cultura del esfuerzo y ética profesional deben estar presentes en un abogado que debe ser modesto y derivar un asunto que no es capaz de asumir con garantías.

7.- ¿Qué cualidades personales y académicas debe reunir un estudiante que desee convertirse algún día en un buen profesor de Derecho? ¿Qué consejos le daría a aquellos que planean intentarlo?

Un profesor tiene mucha responsabilidad. Puede hacer que un alumno odie o ame su asignatura. Lo primero que tiene que tener claro alguien que quiere ser profesor es precisamente esto: su responsabilidad. No solo tiene que tener una gran formación en su disciplina, también debe ser capaz de comunicarla. Por ello debe trabajar en habilidades de comunicación. Yo esto lo aprendí acudiendo como oyente a clases de otros profesores que eran brillantes en este terreno. Aprendí mucho de ellos y por eso aconsejo a los nuevos profesores que hagan lo mismo.

Este oficio es muy vocacional y muy gratificante a nivel personal, pero también es duro. Y sobre todo, un profesor de universidad no sólo debe dar clase. La investigación es otra de sus obligaciones y un profesor de Derecho debe estar constantemente estudiando, actualizándose. La investigación está también al servicio de la docencia. Yo creo que quien quiera ser un buen profesor, debe investigar. Dedicación y mucha paciencia son dos cualidades que debe reunir una persona que quiera ser profesor.

8.- Se sabe que el sistema educativo español premia más al profesor universitario “investigador” que al profesor universitario “docente”. De hecho, en los baremos establecidos por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), el número de publicaciones en revistas de impacto es mejor valorado en un profesor universitario que el tener una excelente calificación en las encuestas de satisfacción por parte de sus alumnos. ¿Le parece adecuado este sistema desde el punto de vista del alumno?

De esto se podría hablar mucho. Todo el sistema de evaluación del profesorado está mal construido y coincido en que la actividad docente no se valora suficientemente, aunque no es el único problema del sistema. La evaluación del profesorado por parte de los alumnos debe ser obligatoria. En algunas universidades es voluntario y la solicita el profesor. Esto no tiene sentido.

Por otro lado, las encuestas de los alumnos hay que tomarlas en consideración con precaución porque en ocasiones valoran positivamente a profesores que dictan apuntes y les aprueban con facilidad. Lo que el alumno tiene que valorar es su aprendizaje y no tanto la facilidad con la que se aprueba. No siempre que se aprueba es porque se aprende. Es triste pero es así. A pesar de este riesgo, tengo que decir que los alumnos suelen ser honestos y suelen reflejar la calidad docente del profesor. Sus opiniones deben tener más fuerza en la promoción del profesor. Lo que no tiene sentido tampoco es que los quinquenios de docencia, que tienen impacto en la remuneración del profesor, se concedan de manera automática, al margen de cualquier criterio aunque los alumnos no le hayan evaluado. Un profesor que durante cinco años ha dado clases pésimas puede obtener este complemento. Esto es absurdo y ridículo. No debe bastar el transcurso de tiempo, sino los resultados.

9.- ¿Qué áreas del Derecho considera que tendrán más salidas laborales o expectativas de crecimiento de cara a los próximos años? ¿En qué ramas del Derecho aconsejaría a un estudiante que se especializase el día de hoy?

Yo pienso que el alumno debe dedicarse a aquello que le gusta porque si disfruta haciéndolo, probablemente lo hará bien. Dicho esto, hay que ser valiente y no tener miedo en adentrarse en terrenos poco explorados o difíciles.

Derecho civil y mercantil me parece que son áreas que tienen buen mercado. Propiedad intelectual y nuevas tecnologías es una especialidad que tiene, a mi juicio, buenas perspectivas. Cualquiera que sea la opción escogida, hay que tratar de ser el mejor.

10.- Como experta en Derecho civil español, ¿Le parece adecuada la distinción entre contratos civiles y contratos mercantiles? ¿No sería mejor regular todos los contratos en un único cuerpo normativo de Derecho privado? (la única pregunta de carácter jurídico de toda la entrevista)

Yo creo que lo razonable sería un Código único, como sucede en Suiza y en Italia, aprovechando lo que de común tiene el Derecho mercantil y el civil, su parte contractual. Esa nueva teoría general debe insertarse en el Código Civil (su sede natural) a donde deben emigrar muchas normas mercantiles que se han generalizado en la práctica. Desde la UE se pretende precisamente tal unificación en el terreno contractual a nivel europeo y de facto se está imponiendo en los contratos con consumidores.

___

Gracias Matilde por esta magnífica entrevista.  ¿Qué opinan nuestros lectores?

Tertulia con la profesora de Derecho Civil Matilde Cuena
5 (100%) 2 votes
Tertulia con la profesora de Derecho Civil Matilde Cuena
Avatar

Un artículo de Ricardo Oliva León

Fundador de este portal (@JuristasFuturo). Abogado especializado en Derecho mercantil y Derecho digital. Socio director de Algoritmo Legal, boutique especializada en el asesoramiento jurídico de la innovación, las tecnologías disruptivas, e-Business, internet y la reputación digital. Imparte clases en cursos de postgrado y escribe sobre las cuestiones jurídicas que plantean internet, la protección de los activos intangibles, las tecnologías disruptivas, el emprendimiento digital y legaltech. Director y coautor de los libros "La Prueba Electrónica. Validez y eficacia procesal" y "Testamento ¿Digital?". Su cuenta de Twitter es @AlgoritmoLegal y su email es ricardo@algoritmolegal.com


Licencia de Creative Commons Artículo bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
"NO REPRODUZCAS SIN CITAR LA FUENTE"

Querido lector: dispones del permiso del editor de Juristas con Futuro y del mismo autor de este artículo para reproducir todo o una parte del mismo, siempre que cites la fuente de origen y que no consideres importante que Google penalice tu web por tener contenido duplicado. Así que, simplemente copia lo siguiente:

Ricardo Oliva León. Tertulia con la profesora de Derecho Civil Matilde Cuena [online]. Juristas con Futuro. 03/09/2015. https://www.juristasconfuturo.com/columna-del-director/entrevista-a-la-catedratica-de-derecho-civil-matilde-cuena/. Consulta: [indicar la fecha en que has consultado el artículo]

Compruebe plagio

Etiquetado en:    

6 thoughts on “Tertulia con la profesora de Derecho Civil Matilde Cuena

  • Avatar
    20/01/2016 a las 23:18
    Enlace permanente

    Parece que se está generalizando la errónea denominación “Catedrático (acreditado)”, cuando no existe tal cosa: la acreditación de la ANECA simplemente permite presentarse a un concurso para una plaza de Catedrático y, superado este, no antes, es cuando se adquiere la condición de Catedrático. Mientras tanto, lo correcto es “Profesor Titular, acreditado para participñar en concursos para Catedrático”.

    Responder
  • Avatar
    21/01/2016 a las 00:09
    Enlace permanente

    Hola Luis, gracias por tu mensaje y la precisión que formulas. Tomamos nota.
    Cualquier sugerencia sobre la forma de presentación puedes transmitírsela directamente a la profesora entrevistada. Un saludo. Juristas con Futuro.

    Responder
  • Avatar
    06/05/2016 a las 00:56
    Enlace permanente

    Hola. Acabo de ver el comentario de Luis y pido al editor que rectifique y que ponga Profesora de Derecho Civil (acreditada como catedrática). Efectivamente, la categoría de catedrático acreditado no existe como tal. Somos los profesores que hemos pasado la criba de la acreditación de la ANECA (a diferencia de muchos catedráticos en activo que no tuvieron que hacerlo) y que no tenemos posibilidad de promoción por la congelación de las plazas debido a la crisis. Tampoco me parece tan malo, dejar constancia de ello. Pero lo que resulta llamativo es que de los temas que toco en la entrevista – todos muy importantes relacionados con la formación de nuestros alumnos- haya sido precisamente mi condición la que le ha llamado la atención…. Curioso y muy revelador

    Responder
    • Avatar
      06/05/2016 a las 01:09
      Enlace permanente

      Estimada Matilde:
      Hemos procedido a efectuar la rectificación del título de la entrevista en los términos que nos solicitas. En cuanto al comentario de Luis nos ha llamado la atención de que perdiera la oportunidad para comentar aspectos centrales de tu entrevista. Saludos.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.